martes, 16 de enero de 2018

Reflexiones. El mundo del hombre blanco.

A veces cuando leo sobre el colonialismo o el imperialismo de los blancos pienso en todo aquello que me rodea y sobre las bases poco morales y muy ambiciosas sobre las que se asienta el mundo en el que vivo. Me veo viajando cada día en autobús, paseando por tiendas, rodeada de automóviles, de grandes edificios...

Leo sobre nativos lejanos en el mundo pero cercanos, maltratados, agonizando, viendo desaparecer su cultura, en el duelo de su visión de la vida y la visión impuesta por el hombre blanco. Todo llama a una dualidad que aún no consigo trascender.

Me pregunto, ¿Cómo podemos limpiar este karma de seguir viviendo en una civilización cuya riqueza proviene del dolor del prójimo? ¿Cómo puedo pedir perdón por mis ancestros y mis hermanos y por mí misma para que el sino cambie, se transmute y podamos empezar de cero esta vez desde el amor, la comprensión y el respeto?

A veces me imagino desprendiéndome de todas aquellas pertenencias sin valor pero con todo simbolismo que me hacen seguir manteniendo esta civilización del hombre blanco ataviada a mi cuerpo, a mi mente. Esta mente amoldada a mis costumbres, a mi cultura, a mi sociedad.

No se puede cambiar el pasado, pero se puede perdonar, se puede cambiar el presente. Si solo pudiera purificar mi espíritu humano para limpiarlo de toda esta historia de sangre y miedos de la que provengo. Quizás sea más fácil de lo que aparenta. 

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