domingo, 8 de octubre de 2017

Lo que los antiguos nos pueden enseñar

Observando a las personas que me rodean y observando  mi interior, cada vez llego más a la conclusión de que todos necesitamos abarcar la vida y aquello que hacemos desde el ámbito tanto racional como espiritual y que ambos se necesitan. No somos máquinas, somos seres de consciencia. Esta semana he estado en un proceso interior muy bonito de introspección, pensando, sintiendo y reflexionando sobre la vida, el mundo y lo que hago. Por eso no he estado muy activa en las redes.

Pero hay algo que quiero contaros, algo personal que creo que nos viene bien a todos. Desde mi propia experiencia, la vida y mi profesión me han llevado por caminos de raciocinio muy estrechos, cada vez más, haciendome olvidar la esencia del camino que escogí. Llegado al punto más exagerado, solo mi hemisferio racional tenía validez a la hora de abarcar mi ámbito de estudio, que como sabéis es la egiptología.

Desde aquella polarización me sentía muy vacía y hablaros de Egipto le dio un poco más de sentido a lo que hacía porque no sirve de nada saber algo sin compartirlo con el mundo. La egiptología debe salir de las estanterías polvorientas donde ha estado desde que nació.
Pero al mismo tiempo no somos solo ciencia, ni tampoco metodología. Todos los enamorados de Egipto sentimos una conexión especial y misteriosa por la cultura egipcia y por ese país. A veces es algo tan fuerte que se escapa a nuestro entendimiento. Es ahí donde me topé con lo invisible e irracional y lo que me parece más maravilloso.

Hay algo, sin duda que cada vez llama más y más a las personas a querer saber sobre Egipto, o como yo creo: recordar el antiguo Egipto. Porque sí, son nuestros recuerdos, los de los seres humanos.
Por lo tanto, creo sinceramente que muchos aspectos de la cultura egipcia pueden ayudarnos a tratar de comprender cómo somos y quiénes somos. Creo que hay que abarcar la cultura egipcia no solo como un objetivo científico sino también filosófico y espiritual. Y sí, has leído bien, la Laura "todocientífíca" ha dicho que hay que abarcar la egiptología desde un ámbito espiritual... 

¡¡Me he vuelto loca!! No, no creo. Al menos eso dice mi terapeuta... jajaja ¡Es broma! Con esto no me refiero a que tenemos que meternos de cabeza a creer en los dioses egipcios. Aunque respeto profundamente a la gente que lo haga. Me refiero en realidad a que hay que observar, analizar y estudiar la cultura egipcia tratando de ir más allá del ámbito superficial para poder entender cómo veían el mundo y por qué lo veían así. Prima en el público una visión muy superficial de la religión egipcia y de su filosofía... tan superficial que muchos tachan sus creencias de "literal"  e incluso  hablan de extraterrestres. ¡No! lo que hay detrás de la visión egipcia antigua es una sabiduría real, profunda, tanto como pueden ser las sabidurías orientales. Hablan de fuerzas de la naturaleza como pueden ser el orden (Maat) y el caos (isfet) y de cómo se relacionan entre sí. También hablan de otras muchas cosas interesantes, como sabéis. 

Son aspectos de la realidad que están ahí, en nuestro interior como seres humanos. No importa los nombres que se les de ni tampoco cómo se los clasifique. El mundo no es una enciclopedia, es un libro de filosofía. Las cosas no tienen etiquetas (por mucho que lo etiquetemos todo en instagram). Las cosas en realidad tienen significado por las relaciones que las unen. Por eso, el antiguo Egipto, civilización humana, tiene significado por lo que hicieron, dejaron a través del tiempo. Ideas, mitos y conceptos que se fueron desarrollando, transformando a lo largo del tiempo hasta que sus aspectos hoy no tienen mucha similitud con lo que fueron hace miles de años. 

Pero es precisamente aprender de los antiguos lo que nos puede otorgar un punto de vista nuevo sobre la realidad. Ya no, tal y como se vieron entonces, pues ello ya quedó en el pasado. Si no como nosotros lo podemos ver ahora y cómo podemos comprenderlos desde el presente. Por eso, salgo del armario de las etiquetas y me brindo hoy la oportunidad de interpretar el pasado y no solo de analizarlo o de quedarme exclusivamente en las evidencias. 

Las evidencias son la base, pero nadie se hace una casa dejando solo los cimientos. Hay que interpretarlos, pensarlos, y no solo en base al hemisferio racional. A veces la intuición, el cuerpo también ayudan a entender. Por eso es necesario un trabajo en equipo. Es así como llegamos a comprender las cosas con profundidad. Y no olvidemos que la egiptología es historia y que la historia, por mucho que se apoye en el maravilloso método científico, forma parte de las humanidades. Y esas cabecillas inseguras que quieren etiquetarse como científicos y que se dedican a la historia o la arqueología, deben recordar que también son humanistas. Y que de eso se trata, de comprender al ser humano y de interpretarlo y que siempre siempre siempre tendrá subjetividad. Y esa subjetividad no es mala, es tan válida como la objetividad. De hecho, una no puede existir sin la otra. Aquí llegamos a los conceptos duales que se necesitan entre sí. Como Maat e isfet. 

2 comentarios:

  1. La sabiduría del antiguo Egipto, bajo mi humilde punto de vista, nunca se ha puesto en valor o no se le ha reconocido su importancia. Creo que vive eclipsada por la sombra de las sabidurías orientales y de la griega y la romana (si bien estas dos culturas 'bebieron' de cierta manera de la sabiduría y los conocimientos egipcios).
    Mi opinión es qué el estar escritas en jeroglíficos, que durante muchos siglos no pudieron traducirse, ha hecho que los textos se queden guardados en ámbitos más especializados y el público general no tenga acceso a ellos.
    Otras cosa que creo no ayuda es que la gente ve el antiguo Egipto como un cultura muy muy lejana en el tiempo y eso les hace pensar que aquellos no pudieron desarrollar unas inquietudes, una sabiduría o unas deducciones filosóficas que merezcan ser estudiadas o recordadas hoy en día.
    Otra cosa que me llama la atención es que en el colegio, cuando se estudia filosofía, se estudian sobre todo obras griegas clásicas (aparte de filósofos y psicoanalistas más contemporáneos) sin tener en cuenta escritos anteriores a los griegos, como, por ejemplo, las máximas de Ptah-Hotep, que a mi entender y analizándolas un poco, siguen siendo perfectamente aplicables hoy en día.

    Como punto final diré, aprovechando una mención que has realizado, que hay personas que en cuantos comentas ciertos aspectos del antiguo Egipto, al de pocos minutos siempre saca el tema de los extraterrestres. Para mi es muy frustrante el que la gente no conozca más en profundidad esa cultura, con sus miedos, sus logros, su forma de ver la vida y la muerte, la creación y el final del universo, etc.

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    1. Precioso comentario Galder. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Esperemos que poco a poco el mundo se abra más a conocer la belleza de los antiguos egipcios y de como percibían el mundo. ¡Un beso enorme!

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