jueves, 18 de agosto de 2016

Negarse a uno mismo.... o decir SÍ a la vida.

Como siempre me gusta compartir con vosotros ideas y asuntos que a veces no están relacionados con la historia del Antiguo Egipto, hoy quiero compartir las ideas que me han ido viniendo a la cabeza sobre la negación de uno mismo.

Muchas veces vivimos mirando hacia nuestros sueños y experimentando las resistencia que el mundo sitúa en nuestros caminos hacia el cumplimiento de esos sueños. Desde nuestras pequeños caparazones, muchas veces olvidamos interpretar el mundo como lo que es, un reflejo de lo que hay en nuestro interior. Desde luego que todo ocurre como reflejo de nuestros pensamientos, porque es con ellos con los que interpretamos situaciones, personas y también a nosotros mismos. Es increíble de hecho como las personas que están a nuestro alrededor, sin ser conscientes, no hacen más que repetir lo que nuestros miedos nos gritan desde el interior de nuestro subconsciente. No es casualidad, lo que esas personas dicen está siempre e inevitablemente siendo interpretado por nuestras cabecitas y es entonces cuando nuestro subconsciente nos engaña.


Vivimos así, la gran mayoría de nosotros (si no todos), siendo presa de nuestros miedos. ¿Qué ocurre entonces con nuestras aspiraciones y nuestros sueños? Todos hemos nacido con el derecho propio de convertirnos en quienes deseemos ser, y más aun si esos deseos incluyen el respeto al mundo y a nosotros mismos. Es solo que como consecuencia de nuestras propias limitaciones, limitaciones falsas y obscuras, nos autonegamos la felicidad y la plenitud de la vida. Siendo así verdad eso que dicen de que a lo que más miedo le tenemos es a nuestro potencial. Vivimos encerrados en nuestra paranoia, inconscientes de que todo lo que hacemos para demostrarle al mundo nuestro lugar, no son más que actos para demostrarnos a nosotros mismos, en contra de nuestras falsas creencias, que ese lugar nos corresponde y que somos lo suficientemente buenos para merecerlo.

¿Quién nos ha metido tanta tontería en la cabeza? ¿Quién nos ha sacado de nosotros mismos y nos ha hecho temer nuestro poder hasta tal punto que vivimos enfadados con quienes realmente somos? No cabe duda de que los medios y esta enloquecida sociedad no ayudan a mejorar la situación. Sea como sea, ha llegado el día para decir que SÍ. Decir que sí desde el corazón a nuestro derecho cósmico de afirmar, que no reafirmar, ante nuestro espejo, que sí que somos todo lo que queremos ser. Que tenemos todas las capacidades para cumplir nuestros sueños y que en realidad nadie jamás lo ha negado, que en realidad hemos sido nosotros mismos, o mejor dicho, nuestros miedos, los que lo han hecho. Pero sin tener que irnos a las causas de esa negación o al origen de esos miedos, creo que basta con decir que sí a ese derecho de ser felices, libres y de realizar nuestros sueños. Que solo por derecho cósmico, divino, natural (llámalo como quieras), hemos venido a ser plenos.

Con toda mi admiración a quienes estamos destinados a ser,

Laura.

PD: Prometo que vendré con más cosas sobre Egipto muy pronto, es solo que me encanta compartir otros asuntos también.

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