lunes, 25 de julio de 2016

¿Por qué hacemos filosofía?

La ADMIRACIÓN, el asombro, se produce ante un mundo enigmático, que plantea toda suerte de interrogantes. Uno de ellos preocupa especialmente a los primeros filósofos: a pesar de todos los cambios que se producen en el universo, y a pesar de lo diferentes que son entre si los seres que lo componen, este universo es un cosmos, un todo armónico y no un caos. Es preciso encontrar una respuesta a este gran interrogante. A ello se había dedicado ya la actividad mítica, pero la filosófica lo hace recurriendo al LOGOS, es decir, a la RAZÓN.

La DUDA, la incertidumbre, la conciencia de no saber y la necesidad de conocimiento, es el otro elemento que nos mueve a filosofar. No se trata de una duda escéptica, se trata de dudar en el sentido de REVISAR CRÍTICAMENTE aquello que todos damos por bueno o verdadero.
 Tal examen crítico apunta  hacia una de las tareas fundamentales de todo pensamiento filosófico: desvelar los presupuestos, lo aceptado sin reflexión suficiente.

No puede empezar a buscar el saber quien cree poseerlo, por eso si uno de los impulsos al filosofar procede de la admiración, el otro es la conciencia de nuestra ignorancia: "Solo quien se percata de que no sabe puede sentir el deseo de saber" -Sócrates-

El filósofo es un intermediario entre el sabio y el ignorante, es decir, entre el que ya posee saber, y por eso no lo busca (sabio) y el que hasta tal punto carece de saber, que si siquiera lo echa de menos (ignorante). Este saber procede de las dos FUENTES del CONOCIMIENTO: la RAZÓN y los SENTIDOS, pero sobre todo la razón porque se abre a la auténtica realidad, como relata Platón en La República. 

¿Os atrevéis a filosofar?

PD: Querido Estado español, podrás quitar la filosofía de los institutos pero jamás de nuestra naturaleza humana ;)

Laura-Egiptología 




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