jueves, 12 de mayo de 2016

El propósito del Estudio. Reflexiones.

Hoy os escribo por aquí para compartir algunas relfexiones que quizás merezcan la pena. Quería hablaros de algo que atañe a la egiptología pero que no está directamente relacionado con ella. Quería hablaros de la actividad del estudio y de cómo la percibo.

Hoy en día en nuestros sistemas educativos occidentales la enseñanza se ha convertido en un mero medio de crear trabajadores en diferentes sectores de la economía. La cultura general se ha convertido generalmente en algo tedioso que los niños toman por inútil. Es complicado incluso para aquellos amantes del conocimiento encontrar un sentido trascendental al estudio en una sociedad que constantemente centra sus ojos en la producción y no en el desarrollo espiritual e intelectual de los humanos. Como dice el Dalai Lama, el dinero está ahí para los humanos, no los humanos para el dinero.

Sea como sea, aquí comparto mi visión sobre el estudio y el aprendizaje para todas las edades. Recientemente en una de mis clases con el profesor C. Eyre tuve una interesante conversación sobre cómo hacer una traducción del egipcio medio sin ser "superficial". El profesor Eyre me contestó que el medio para evitar la "superficialidad" es fijarse en los detalles.
Últimamente he estado pensando en ello como algo que se puede aplicar a cualquier análisis, lejos incluso de la traducción de lenguas antiguas. El detalle también puede ser llamado "foco", que es el nombre que se le da en meditación. El foco requiere concentración y es precisamente esta la que nos lleva a la meditación. Estudiar concentrado, al menos para mi, es meditar.

La meditación lleva a un estado superior de consciencia. A través de ella podemos alargar nuestra visión y acceder a una comprensión profunda de las cosas. Estudiar lleva a las personas a comprender el mundo en el que viven, hacerse cuestiones, profundizar en los acontecimientos y abrirse a la tolerancia. ¿Cuál debería ser entonces el propósito del estudio a nivel social?

Todo depende de la actitud. Una actitud ante el estudio que nos lleve a la meditación es precisamente el propósito con el que lo hagamos. El propósito debe ser la actividad en sí misma (como ya decía Aristóteles en la Antigua Grecia). Entonces es cuando el sujeto desarrolla amor por lo que hace. Si en cambio el propósito es en servicio al ego, ya sea pasar un examen, ganar dinero, conseguir el aprecio de los superiores académicos y un largo etc, nos estamos alejando de la belleza del estudio y nos alejamos del estado de meditación, pues nos esclavizamos a nuestros propios pensamientos.

Quizás sea esta la razón por la que me encanta la visión oriental del estudio como algo sagrado. Nuestro mundo se está volviendo tan práctico que estamos perdiendo el sentido filosófico y espiritual de lo que hacemos y eso nos lleva a convertirnos en seres automáticos y monótonos que acaban sintiendo un vacío interior imposible de llenar.

Me gusta pensar que todo es un continuum y que cada etapa a nivel individual o social tiene su sentido. Quizás el vacío general que siente la sociedad occidental, infundado por el nihilismo, sea el que nos haga darnos cuenta de que el sentido de las cosas va mucho más allá de lo material.

Con esta reflexión me despido hasta la próxima. Volveré por youtube en cuanto acabe con mis próximos trabajos universitarios.

Un abrazo a todos. ¡Irek heru nefer!

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