domingo, 17 de enero de 2016

La mastaba de Akhethetep

A principios del siglo XX Francia compró una hermosa capilla procedente de una mastaba en algún lugar de Saqqara. La capilla contenía hermosos relieves que representaban escenas de pesca, elaboración de pan, tejidos y otras actividades propias de la vida cotidiana en el Reino Antiguo. Aunque sus inscripciones no eran muchas, la gran fuente de información procedente de sus paredes eran esas preciosas representaciones.
La capilla fue transportada al museo del Louvre, donde se encuentra hoy en día... pero ¿Qué pasó con el resto de la mastaba?

Sepultada de nuevo entre las arenas del desierto, la localización exacta de la mastaba quedó en el enigma, ya que los mapas realizados por Jacqes de Morgan sobre la zona no la representaban. No fue hasta 1996  que el egiptólogo C. Ziegler, con un equipo de arqueólogos franceses pudieron hallarla.
Al parecer, de acuerdo a las descripciones de Georges Benedite, la mastaba podría haber estado situada junto a una mastaba menor tambien perteneciente a un tal Akhethetep, conocida como la E17, que fue encontrada por A. Mariette, mucho tiempo atrás, a finales del siglo XIX.

Finalmente, el equipo de franceses encontraron la misteriosa mastaba, de un gran tamaño, situada efectivamente junto a la E17. ¿Cómo pudieron saber que la mastaba era precisamente la del Akhethetep de la capilla del museo del Louvre? fragmentos de la capilla al ser removida a principios del siglo XX permanecían aun alli y el dintel de la puerta de capilla coincidía además con el tamaño de la zona en la que habría estado situada.

La mastaba ha sido datada de acuerdo al estilo de sus preciosos bajorelieves y la genealogía de la familia de Akhethetep, en la V dinastía, más especificamente de la época de Djedkare Izezi o quizás de Niuserre.
En sus pocas inscripciones nos describe los numerosos títulos de Akhethetep, que ostentó la posición de sacerdote lector, un tipo de sacerdote relacionado con la práctica de la magia. Además, fue sacerdote de numerosas deidades como Knum, Horus y el propio Heka (deidad de la magia). Entre todos los títulos hay que destacar la idea de que posiblemente muchos de ellos fueran simplemente honoríficos y no les supusiera ninguna actividad práctica en su quehacer real.

Los hijos de Akhethetep tambien heredaron esa posición de sacerdotes relacionados con la magia y la medicina. De hecho, uno de ellos, Rejuef, tuvo el título de médico del Alto y el Bajo Egipto. Hay que añadir a esto que la práctica de la magia y la medicina venían en un solo pack bajo la mentalidad y prácticas egipcias. 

La transmisión de la ocupación profesional de padres a hijos en el Antiguo Egipto era un hecho, pues los hijos estaban en la tierra para continuar la tradición de los ancestros. Por ello se explica el hecho de que el nombre también se heredaba. De hecho uno de los hijos de Akhethetep también llevaba su nombre, e igualmente quizás también su nieto, posible propietario de la mastaba más pequeña E17.

La capilla, muy bien conservada, es sin duda de un gran interés como patrimonio histórico de la humanidad y sus relieves son una gran fuente de información sobre la vida social en aquella enigmática época.



Relieves de la capilla de Akhethetep en el Louvre (imágenes extraídad de la página oficial del museo y de google)








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